Yo escribo porque me gusta. Y digo cosas. Entonces salen historias, cuentos, ideas, dimes y diretes. Yo soy eso, un describidor de sensaciones, y no un escritor. Y ni siquiera escribo, sino que dejo que mis dedos dejen salir borbotones de palabras que no puedo dominar.

Marcelo Mariosa es un escritor autodidacta. Sin reglas ni ataduras, expresa lo que siente, y deja a sus manos la libertad de soñar, de pensar, de describir o de contar cosas. Claro, las manos responden al corazón y el corazón ... el corazón no responde al cerebro. Sin paredes que lo guíen o lo frenen, el autor pone al servicio de sus historias esa forma diaria que tenemos los argentinos para decir las cosas.