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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://marcelomariosa.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Marcelo Mariosa</title><description>Yo escribo porque me gusta. Y digo cosas. Entonces salen historias, cuentos, ideas, dimes y diretes. Yo soy eso, un describidor de sensaciones, y no un escritor. Y ni siquiera escribo, sino que dejo que mis dedos dejen salir borbotones de palabras que no puedo dominar.</description><link>https://marcelomariosa.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>La Virtud de Hector</title><link>https://marcelomariosa.blogia.com/2021/041901-la-virtud-de-hector.php</link><guid isPermaLink="true">https://marcelomariosa.blogia.com/2021/041901-la-virtud-de-hector.php</guid><description><![CDATA[<h2>De a un paso a la vez</h2><p>Yo recuerdo que al padre de<span>&nbsp;</span><strong>H&eacute;ctor</strong><span>&nbsp;</span>cuando cargaba la camioneta con las cosas que iba a vender al interior de la provincia.</p><p>Ac&aacute; vamos de nuevo, sol&iacute;a decir con una sonrisa, mientras<span>&nbsp;</span><strong>Miguelito</strong><span>&nbsp;</span>miraba por la ventana como su pap&aacute; se marchaba por unos d&iacute;as.</p><p>Pero<span>&nbsp;</span><strong>H&eacute;ctor</strong><span>&nbsp;</span>no abandonaba. Llegaba los jueves en la noche totalmente pasado de rosca, casi sin dormir y con decenas de hora de ruta. Como una sombra, dejaba su camioneta en la calle y se met&iacute;a en el mundo de su familia.</p><h2>Miguelito y su bronca</h2><p>Claro,<span>&nbsp;</span><strong>Miguel</strong><span>&nbsp;</span>sent&iacute;a que su pap&aacute; lo abandonaba. Cuando jug&aacute;bamos a la pelota en la calle, era uno de los mejores amigos pero a la hora de volver a su casa se volv&iacute;a taciturno.<span>&nbsp;</span>El no est&aacute;, sol&iacute;a decirme.</p><h2>Los Chicos Crecen</h2><p>Me acuerdo cuando<span>&nbsp;</span><strong>Miguelito</strong><span>&nbsp;</span>pas&oacute; a ser Migue, as&iacute;, sin la ele, y termin&oacute; el secundario. Ya sal&iacute;a con<span>&nbsp;</span><strong>Rosita</strong>, la chica de pelo cortito de la otra cuadra y el viejo<span>&nbsp;</span><strong>H&eacute;ctor</strong><span>&nbsp;</span>segu&iacute;a con su camioneta, pero ahora volv&iacute;a los jueves.</p><p>Pobre viejo, dec&iacute;a<span>&nbsp;</span><strong>Migue</strong>, a&ntilde;os despu&eacute;s.Tanto sacrificio para que la familia tenga todo lo necesario, y yo quej&aacute;ndome por su ausencia.Pobre viejo<span>&nbsp;</span>repet&iacute;a<span>&nbsp;</span><strong>Migue</strong>, sacudiendo la cabeza de arriba hacia abajo.</p><h2>Todo Llega</h2><p>Hoy lo enterraron a<span>&nbsp;</span><strong>H&eacute;ctor</strong>. Yo estoy seguro que a pesar de todo, le vi una sonrisa en sus labios.</p><p>Estoy seguro.</p><p>Marcelo Mariosa</p>]]></description><pubDate>Mon, 19 Apr 2021 10:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>No Es F&#xE1;cil</title><link>https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011603-no-es-facil.php</link><guid isPermaLink="true">https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011603-no-es-facil.php</guid><description><![CDATA[<p>De repente se plant&oacute; frente a m&iacute;, con esa cara desencajada que muchas veces ten&iacute;a. Ven&iacute;a a verme casi todos los d&iacute;as, y a veces lo ve&iacute;a bien, y otras veces no tanto. Quiz&aacute; la vida lo haya maltratado y yo no tuve forma de enterarme. Es que la &uacute;nica manera de saber es escuchar, es que te lo cuenten en primera persona. Al menos, para poder comprender lo que siente el otro.</p> <p>No es mi culpa, me dijo. No es mi culpa. Ella siempre quiere tener la &uacute;ltima palabra, dec&iacute;a, enojado, pero con ese dolor de la impotencia retenido. Yo no quer&iacute;a, pero ella insist&iacute;a, insist&iacute;a, y empez&oacute; a romper las pelotas. &iquest;Por qu&eacute; hacen eso las minas? &iquest;Por qu&eacute; nos rompen las pelotas?</p> <p>Yo lo mir&eacute; con detenimiento y pudor. En silencio, claro. El baj&oacute; la cabeza, apoy&oacute; sus dos manos y sacudi&oacute; levemente la cara de un lado a otro. Su cabello renegrido apenas se movi&oacute;. Y sigui&oacute; hablando.</p> <p>Ella empez&oacute; con lo de siempre, y yo le dije que no me hiciera calentar, que no era nada. Y sigui&oacute;, y sigui&oacute;. Yo le ped&iacute; que me dejara dormir, que habl&aacute;ramos en otro momento. Pero sigui&oacute; y sigui&oacute;, y empez&oacute; a sacudirme, enojada, para que la escuchara. Yo estuve trabajando como un burro todo el d&iacute;a. Todo el d&iacute;a. Y me pagan esa mierda. Y no le alcanza. A m&iacute; tampoco me alcanza. Pero que puedo hacer yo, si es lo &uacute;nico que tengo.</p> <p>Se sacud&iacute;a de un lado al otro, como un le&oacute;n. Del otro lado se o&iacute;an voces, bajas, controladas. De repente levant&oacute; la vista. Yo me asust&eacute; un poco, porque, qu&eacute; se yo, las cosas a veces se salen de cauce. Quieto, mir&eacute; con desd&eacute;n.</p> <p>Yo s&eacute; que soy medio jodido, lo de la mina aqu&eacute;lla y las macanas que hago cuando tomo alcohol, pero qu&eacute; puedo hacer sino seguir adelante, laburando y trayendo la plata que gano a casa. Ni un peso me quedo yo, lo pongo todo. Ella ni me habla, ni me toca, y de repente me sale con esto.</p> <p>Trat&eacute; de tragar saliva, pero no pude. Me contuve, quer&iacute;a decir muchas cosas, pero me contuve. Desde mi lugar, hubiese querido decir muchas cosas, pero me tocaba seguir escuchando.</p> <p>Los chicos son todo para m&iacute;, pero me toc&oacute; esta vida de mierda. &iquest;Qu&eacute; puedo hacer? &iquest;Qu&eacute; tengo que hacer?</p> <p>Volvi&oacute; a acomodarse, y pude ver sangre en una de sus manos. Me qued&eacute; inm&oacute;vil, casi sin respiraci&oacute;n. Se escuchan voces y luego gritos. El sigue quieto frente a m&iacute;, respirando r&aacute;pido, como los leones despu&eacute;s de correr. Lo llaman y le piden que salga. Ni se mueve. Rompen la puerta e ingresan. Es la polic&iacute;a. No se resiste. Yo miro sin decir nada. Lo esposan y se lo llevan.</p><p>No es f&aacute;cil ser espejo en &eacute;sta casa. No es f&aacute;cil.</p><p>Marcelo Mariosa</p>]]></description><pubDate>Sat, 16 Jan 2016 10:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>Letras de Amor</title><link>https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011602-letras-de-amor.php</link><guid isPermaLink="true">https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011602-letras-de-amor.php</guid><description><![CDATA[<p>Eran los tiempos donde poco pod&iacute;a decidirse por uno mismo. Tiempos donde los padres dec&iacute;an c&oacute;mo y cu&aacute;ndo deb&iacute;an hacerse las cosas. Tiempos de los primeros reclamos por la ropa y el tipo de corte de cabello. Momentos inolvidables de la vida donde todo est&aacute; por comenzar, pero de una manera concreta y consciente. Son los d&iacute;as donde el amor empieza a picar en el pecho, mezclado con el deseo inicial, con todo lo que uno no sabe y pretende, con sue&ntilde;os que quiz&aacute; nunca se cumplan, porque habr&aacute; sue&ntilde;os mejores.</p> <p>Eva ten&iacute;a m&aacute;s o menos catorce a&ntilde;os. Y yo la misma edad. Como generalmente pasa, era la prima de mi vecino m&aacute;s pr&oacute;ximo. Nada en ella era demasiado llamativo, pero en los albores del todo, era una mujercita m&aacute;s que deseable. No s&eacute; si su melena que tocaba sus hombros, sus ojos marrones y su piel cetrina, Eva ten&iacute;a un encanto escondido que yo no pod&iacute;a ni sab&iacute;a individualizarlo. O quiz&aacute; eran mis hormonas.</p> <p>El amor surgi&oacute; de la nada. Un d&iacute;a, nos fuimos de la mano y hablamos mucho. Pero nuestros horarios en la semana, sumado al control que sus padres que ejerc&iacute;an sobre ella, la oportunidad de vernos quedaba supeditada a los fines de semana, en las tardes, antes de que caiga el sol.</p> <p>Entonces, resuelto, dispuse que no podr&iacute;a esperar tanto para saber de ella, lejos de llamadas telef&oacute;nicas y &ldquo;chats&rdquo;, porque lo primero era demasiado molesto y lo segundo simplemente no exist&iacute;a, eleg&iacute; entonces un buz&oacute;n secreto para intercambiar nuestras palabras, un buz&oacute;n que a la vista de todos quedara absolutamente desaparecido.</p> <p>A una cuadra de mi casa y en el camino entre la suya y su escuela, hab&iacute;a una casa abandonada que ten&iacute;a unas persianas de madera, con la pintura saltada, pero que dentro de sus intersticios cabr&iacute;a una peque&ntilde;a esquela para dos j&oacute;venes enamorados. Y entonces, y durante unos meses, a las salidas de los fines de semana por la tarde, se sumaron las cartas de d&iacute;a por medio, donde nos cont&aacute;bamos las cosas que dos muy j&oacute;venes personas querr&iacute;an contarse.</p> <p>He perdido a trav&eacute;s de los a&ntilde;os aqu&eacute;llos escritos o los he hecho desaparecer por pudor, a&uacute;n no lo s&eacute;. La verdad es que no los tengo aunque los he buscado con cari&ntilde;o y devoci&oacute;n. A&uacute;n recuerdo su letra redonda y grande, m&aacute;s grande que la m&iacute;a, y sus peque&ntilde;os dibujos en medio de la escritura que dulcemente desgranaba los primeros sentires y deseos. Las primeras letras de amor.</p> <p>Las horas parec&iacute;an d&iacute;as y a&uacute;n recuerdo mi frustraci&oacute;n cuando no encontraba la misiva de amor, porque hubo algunas veces ciertas desinteligencias que no mellaron el sentimiento, un sentimiento que desapareci&oacute; de repente, cuando alguno de sus padres se dio cuenta de la situaci&oacute;n y consider&oacute; inconveniente que ese muchacho sin futuro le arrastre el ala a la nena. O al menos fue eso lo que trascendi&oacute; entre las familias. O lo que yo quise creer. Apenas ten&iacute;amos quince a&ntilde;os.</p> <p>Un tiempo despu&eacute;s decidieron demoler la vieja casa de la esquina. Y all&iacute; fui yo, d&iacute;a tras d&iacute;a, a ver c&oacute;mo lentamente la iban despedazando, d&aacute;ndole espacio a un edificio nuevo y alto. Creo que los obreros no entend&iacute;an que hac&iacute;a yo mirando el desmonte de las paredes y el desarmado de las puertas y ventanas. Es que quiz&aacute; quedaba a&uacute;n alguna carta que yo no hab&iacute;a encontrado a tiempo, esa carta que quiz&aacute; cambiaba el pasado, una carta donde s&oacute;lo quedara la seguridad del amor bello y eterno.</p><p>O simplemente algunas letras de amor.</p><p>Marcelo Mariosa</p>]]></description><pubDate>Sat, 16 Jan 2016 10:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>Su Mejor Cumplea&#xF1;os</title><link>https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011601-su-mejor-cumpleanos.php</link><guid isPermaLink="true">https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011601-su-mejor-cumpleanos.php</guid><description><![CDATA[<p>De la nada, apareciendo como una exhalaci&oacute;n, ella se acerc&oacute; a la radio y gir&oacute; suavemente la perilla del encendido. Por unos segundos, el silencio continu&oacute; extendiendose por la casa. Luego, se pudo escuchar un sonido apenas audible del aparato encendi&eacute;ndose, la luz interior de la radio que se sonrojaba un poco, y luego los ruidos de siempre y de la nada, desde el aire mismo, la m&uacute;sica de Glen Miller llenando la humilde habitaci&oacute;n donde Teresa, sus hermanos y su madre viv&iacute;an. Y, en medio del desorden, del hambre aprendido, de los reclamos por los pagos del alquiler, la humilde habitaci&oacute;n se convirti&oacute; en un gran sal&oacute;n de baile y Teresa brincaba y volv&iacute;a a brincar, siguiendo el ritmo moderno de ese jazz contagioso que todas las tardes le regalaba Radio El Mundo. Nada hab&iacute;a para festejar pero esa m&aacute;gica hora de soledad y m&uacute;sica era la alegr&iacute;a, la vida, el aire, el mundo mismo para Teresa. Era su momento de gloria.</p> <p>En su vida, &nbsp;Teresa no ten&iacute;a muchas alegr&iacute;as. Una madre que era planchadora salteado y a la cual no le alcanzaban las monedas para alimentar a sus tres hijos, un padre que hab&iacute;a desaparecido hac&iacute;a ya mucho y la posibilidad de que Teresa y Nelly, su hermana menor, quedaran pupilas en un colegio de monjas, algo que s&oacute;lo pod&iacute;a ser bueno para mam&aacute; Mar&iacute;a, que no pod&iacute;a con los ni&ntilde;os. &nbsp;Y el colegio no era ac&aacute; nom&aacute;s, sino distante a mil kil&oacute;metros, porque las recib&iacute;an gratuitamente.</p> <p>Los &uacute;nicos zapatos con precinto y bot&oacute;n, el vestido para toda actividad social y una vincha blanca era lo mejor que Teresa ten&iacute;a para ponerse y obvio, nunca hubo un cumplea&ntilde;os para ella y mucho, much&iacute;simo &nbsp;menos esa fiesta de quince que todas las chicas de su edad ten&iacute;an. Apenas un bizcocho dulce, comprado en La Martona, y una vela, de las comunes, para celebrar la adolescencia perdida o escondida, el paso que todas las j&oacute;venes a&ntilde;oraban. Pero no hab&iacute;a espacio para quejarse.</p> <p>Pero esa hora de m&uacute;sica era su momento de extrema felicidad. Y Teresa bailaba y volaba, apoy&aacute;ndose en una silla, tomando un pantal&oacute;n como partenaire, y saltando, girando y sonriendo sin parar, como si fuera, porque lo era, la ni&ntilde;a m&aacute;s feliz sobre la tierra.</p> <p>La pobreza la confin&oacute; nom&aacute;s a la Casa de las Carmelitas, junto a su hermana. Ya lejos de su madre, ni recordando a su padre, ella comenz&oacute; a liberar su enojo contra su suerte y se jur&oacute; salir de la nada misma. Pero lo peor, lo peor de todo de estar con las monjas era no tener esa hora de baile, ese regalo del cielo que ca&iacute;a sobre su cabeza y que le permit&iacute;a codearse con la felicidad. Y entonces, cuando pod&iacute;a y a escondidas, bailaba, escuchando a Glen Miller dentro de su cabeza. Y en el ba&ntilde;o com&uacute;n del colegio iba de ac&aacute; para all&aacute;, saltando, girando, al comp&aacute;s de su extraordinaria m&uacute;sica, que s&oacute;lo estaba dentro de s&iacute; misma. Y eso, a veces, tuvo su precio. Y muchos moretones.</p> <p>Pero alguna vez ten&iacute;a que tener su fiesta de quince. Alguna vez ten&iacute;a que ser, porque a veces parece que la vida te devuelve algunas deudas. Y as&iacute; fue. Y aqu&eacute;lla fiesta fue incre&iacute;ble e inolvidable. Estuvieron todas sus amigas, y hubo sandwichitos por doquier, y masas finas (porque ella adoraba las masas finas) y todo lo que tiene que tener una verdadera fiesta. Y bail&oacute;. Y bailaron todos. Y una vez m&aacute;s Teresa gir&oacute;, y vol&oacute;, y salt&oacute;, y brinc&oacute;, y hasta hizo ademanes con un pa&ntilde;uelo en la mano. Fue la mejor fiesta de su vida. La mejor fiesta, sin dudas.</p> <p>Aqu&eacute;l d&iacute;a del a&ntilde;o 2010 cumpl&iacute;a 80 a&ntilde;os. Su primera fiesta de cumplea&ntilde;os con invitados, m&uacute;sica y baile. Y le pod&iacute;a ver en la cara la inmensa felicidad que ten&iacute;a, que fue un d&iacute;a maravilloso, interminable. &Uacute;nico. Su fiesta de los quince. Su postergada fiesta de quince.</p> <p>Su &uacute;ltima fiesta de cumplea&ntilde;os.</p><p>Sin dudas, la mejor fiesta de su vida.</p><p>Marcelo Mariosa&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 16 Jan 2016 10:15:00 +0000</pubDate></item><item><title>Ir a Per&#xFA; Cuesta un Per&#xFA;</title><link>https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011501-ir-a-peru-cuesta-un-peru.php</link><guid isPermaLink="true">https://marcelomariosa.blogia.com/2016/011501-ir-a-peru-cuesta-un-peru.php</guid><description><![CDATA[<p>Yo siempre festejo cumplir a&ntilde;os. A pesar que tal circunstancia me marque con pitos y matracas que el final se acerca, tener un d&iacute;a especial en el a&ntilde;o es una alegr&iacute;a. Mi gente sabe que yo soy un festejante perenne, ya que siempre hay motivo para una sonrisa, una comida rica y algo fresco que ingrese al cuerpo en forma l&iacute;quida.&nbsp;</p><p>S&iacute; si se&ntilde;ores, como se entonan en los viejos tablones del f&uacute;tbol vern&aacute;culo, a mi me gusta cumplir a&ntilde;os. Y me esmero en la cocina propia buscando agasajar a los queridos. Es que en mi familia, el amor se manifiesta con comida. Esa herencia italiana del sur sumada a mi madre, unaloba esteparia que vivi&oacute; demasiados a&ntilde;os sin sonrisas ni festejos hasta que se choc&oacute; con mi viejo, y conoci&oacute; lo que es una familia de &eacute;sas que disfrutan comer por cinco horas, justo ella que ten&iacute;a tan poco para comer.</p><p>Siempre, o sea, siempre, he festejado el cumplea&ntilde;os en mi ciudad adoptiva, que es Buenos Aires. Por darle el gusto a mi vieja, por ver a mi hijo, por estar cerca de los amigos, siempre mi cumplea&ntilde;os fueron en Buenos Aires desde que nos vinimos de mi amado pueblito costero.&nbsp;</p><p>Pero &eacute;ste a&ntilde;o se me ocurri&oacute; que pod&iacute;a cumplir a&ntilde;os en otro lado. Solos con La Jefa del Estado Mayor Conjunto (porque si bien una pareja es un "conjunto", la jefa es ella, no tengan dudas), se me pas&oacute; por el marote que pod&iacute;a agarrar a "la" Mary de sus trenzas renegridas y llevarla a alg&uacute;n lado, tal como hicimos para su cumplea&ntilde;os, cuando nos internamos en las alturas mendocinas en pleno Noviembre y nos comimos una nevada para el campeonato argentino de nevadas, un fr&iacute;o de bajo cero, mientras nos mir&aacute;bamos incr&eacute;dulos y nos pregunt&aacute;bamos c&oacute;mo pod&iacute;a ser esa nevada al borde del verano.&nbsp;</p><p>Entonces la idea era dar la vuelta al perro en la semana de mi cumplea&ntilde;os. Y, para ver si la locura pod&iacute;a ser completa, busqu&eacute; d&oacute;nde ir para cubrir las bases de un viaje que se merezca: un poco de agua salada, comida de la buena, y una cama limpia en una habitaci&oacute;n decente que tenga, obviamente, un buen aire acondicionado. Es que yo soy un muchacho de ciudad, y aunque a veces me hago el "campero", donde no haya un buen inodoro y heladera, seguro que la voy a pasar como el tujes.&nbsp;</p><p>"Lima" pens&eacute; en un tiro, esquivando la ciudad natal de Goycoechea (no, &eacute;se no ... el arquero de la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol) y recayendo en Per&uacute;, un pa&iacute;s que ellos dicen que enamora (&iquest;o esa era otra publicidad?). Playas cercanas, comida copada y a mirar las decenas de portales que ofrecen los precios m&aacute;s variados para acometer la tropel&iacute;a de sacar la plata del chanchito (en mi caso es una estatua) y despilfarrarla as&iacute; nom&aacute;s, como si no me hubiera costado un ojo de la cara poder juntar esos muy pocos pesos.&nbsp;</p><p>Claro, los portales de venta de hoteles y pasajes fueron hechos para complicarte, confundirte y un poco para estafarte. Cuando uno usa esos portales, al rato tiene dolor de cabeza, est&aacute; confundido, duda de todo y se da cuenta que las fotos no muestran nada (u ocultan todo) y que los precios son los mismos o m&aacute;s caros que los que paga el buen viajero que cae de sopet&oacute;n por el lobby del hotel.</p><p>Un viaje a Lima, desde Buenos Aires, por avi&oacute;n, directo, sale (en teor&iacute;a) desde 366 washingtones hasta 395. Estoy seguro que a eso le falta alg&uacute;n impuesto, tasa, multa, ABL o cometa sin justificaci&oacute;n. Te sub&iacute;s en el pozo que queda en la localidad de Ezeiza y te baj&aacute;s all&aacute;, a metros del San Isidro lime&ntilde;o, que estan chic como el de ac&aacute; nom&aacute;s. Lo que me rompi&oacute; la cabeza es que en otra l&iacute;nea a&eacute;rea, el precio era en moneda local y corriente, unos $9.000, lo que me hace pensar que la otra aerol&iacute;nea se estaba olvidando algo. Nueve lucas por cabeza, claro.&nbsp;</p><p>Es mucha guita, me dec&iacute;a a mi mismo cuando escucho la no siempre dulce voz de mi Mejoresnada, que me dijo "es mucha guita". Ok, Jefa, vamos a presentar batalla a esta econom&iacute;a loca y miserable. Y me puse a buscar si hab&iacute;a una manera de ir en bondi. Bueno, no se imaginen al 60 lleno de gente a las 6 de la tarde sino un bondi de "&eacute;sos", casi un avi&oacute;n pero que va por tierra. Por ah&iacute; se me ocurri&oacute; que si me iba hasta Salta o Jujuy en auto, parando en todas, saludando amigos, tomando mi gaseosa light, podr&iacute;a, por ejemplo, en Villaz&oacute;n (s&iacute;, del otro lado de la frontera) subirme a una maravilla mec&aacute;nica que, previo paso por donde se le ocurra a esta buena gente, nos podr&iacute;a dejar en Lima por un m&oacute;dico precio, definitivamente menor a viajar como un presidente argentino en un avi&oacute;n de l&iacute;nea.&nbsp;</p><p>Aunque la derrota sea larga y duela, vendr&iacute;a bien ahorrarse unos pesos y bancarse el viaje, que de repente, se me antoja con caminos incre&iacute;bles, polvorientos y de cornisa. Justo para que la Mary se me muera del susto. Pongo manos a la obra y busco buses que unan ciudades como Villaz&oacute;n y La Paz, o Cusco (eso s&iacute; hay), pero del Machu Picchu hasta Lima vas en avi&oacute;n, en ala delta o en una bolsa de pl&aacute;stico. Cien verdes el avi&oacute;n entre Lima y las ruinas maravillosas. Qu&eacute; hacer.</p><p>Pero damas y caballeros, existe una empresa de buses que toma tu trasero en la capital de la Rep&uacute;blica Argentina, y lo deposita graciosamente en la capital del imperio inca. Bellos buses, gente medianamente amable al tel&eacute;fono (no pidamos mucho, son argentinos) y claro, los tipos van a Mendoza, Santiago de Chile y despu&eacute;s Dios sabr&aacute;, pero llegan a Lima. &iquest;Cu&aacute;ntas horas tarda tan mentada traves&iacute;a? S&iacute;, es probable que usted haya acertado: 72 horas. Esta bien, si el avi&oacute;n es muy caro, el bus, &iquest;cu&aacute;nto menos podr&aacute; salir?. Son 4 horas y media temblando versus 72 horas trepidando (y no hablemos de las ganas de ir al ba&ntilde;o). No digo que me paguen por viajar, pero debe ser mucho m&aacute;s barato. &iquest;Cu&aacute;nto?. S&iacute; querido amigo o amiga, acert&oacute;: cuesta exactamente lo mismo. $6.400 mangos ida y vuelta, y te regalan un marcador indelebre de color oscuro.&nbsp;</p><p>La verdad es que suena bien: tres d&iacute;as de ida en un hotel caminante, tres d&iacute;as de vuelta &iacute;dem, y un d&iacute;a en Lima, comiendo a lo loco. Y encima si nos volvemos esa misma noche, ni hotel pago.&nbsp;</p><p>Bueno, estoy por comunicar las novedades a la Superioridad. Ya me imagino su respuesta, porque ya vi esta pel&iacute;cula muchas veces: al final, el muchacho bueno cede ante los encantos irrestibles de su doncella, y decide ir un fin de semana a Chascom&uacute;s, que tienen unas caba&ntilde;itas que son muy simp&aacute;ticas a un precio muy accesible con los puntos que junt&eacute; con la tarjeta de cr&eacute;dito.</p><p>Y ya saben: si necesitan un agente de viajes, s&oacute;lo me avisan. Total, qu&eacute; les puedo cobrar por esta ganga.</p><p>&nbsp;</p><p>Marcelo Mariosa</p>]]></description><pubDate>Fri, 15 Jan 2016 14:35:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
